Hemos llegado a la temporada 2020-21 en una situación completamente extraordinaria y que marcará sin duda la historia del Club, como está marcando la historia de nuestra sociedad.

Depende únicamente de nosotros cómo nos va a marcar esta pandemia. Conociendo la madera de la que estamos hechos, la marcará con resiliencia, con esperanza en un futuro ilusionante y con ganas de dar lo mejor de cada uno por el bien del club. Sin perder la sonrisa, aunque la situación vaya haciendo mella en nuestro ánimo. Ese es nuestro ADN, corre por nuestras venas.

Nuestros jugadores y jugadoras lo saben. Se empapan de ello en cada entreno a través de sus técnicos. Todos, desde los más pequeños a los profesionales de Superliga, han trabajado en estos últimos meses adaptándose a las circunstancias de cada momento, esforzándose especialmente durante el confinamiento, y se han hecho especialmente fuertes y flexibles reinventando el ejercicio físico en casa, o construyendo espíritu de equipo pese a la distancia. Ellos, jugadores/as y entrenadores/as, son el espejo en el que mirarnos todos los demás. Han estado a la altura, y han superado cualquier expectativa.

También hemos asistido, emocionados, al ejercicio de confianza que han realizado nuestros partners. Nuestras empresas y comercios, unos más grandes y otros más pequeños, han renovado su compromiso con el Club, pese a las enormes dificultades que están pasando. Apuestan por nosotros, apoyan a nuestros equipos y alientan el espíritu de superación de un deporte que dará que hablar en los próximos tiempos por que, sin duda, el voleibol en Tarragona es referencia, es salud y es protagonista de la cohesión y la participación social.

Las familias de nuestros jugadores y jugadoras han sido de vital importancia para ir superando las diversas “pruebas” a las que el COVID-19 nos ha ido enfrentando. El compromiso de nuestros padres y madres ha resuelto creativamente muchas circunstancias y ha facilitado la tarea del cuerpo técnico. Todos, juntos, somos mejores.

Tras todos ellos una enorme afición que ha actualizado su forma de estimular nuestro ánimo. Las gradas vacías han rugido en cada encuentro, pero a través de las redes sociales hemos sentido el apoyo y recibido el coraje y la energía necesarios para enfrentar cada partido. Hemos encontrado la forma de hacernos presentes, aunque nada puede sustituir el calor y el cariño del encuentro personal. Esperamos ansiosos ese momento, que llegará y que revitalizará el espíritu de este club.

A esta Junta Directiva le queda el enorme reto de seguir estando a la altura de su gente. Los tiempos convulsos invitan a revisarlo todo, a desmontarse para reinventarse. Detrás de las dificultades y los momentos de tensión, de cansancio y de desánimo, se esconde el fruto del aprendizaje. Ser capaces de encontrarlo nos ayudará a ser más fuertes y a no perder de vista los valores del club: esfuerzo, liderazgo, trabajo en equipo, entusiasmo, salud, superación, compromiso social, responsabilidad, equidad. Ya hemos demostrado que somos capaces de hacerlo, y que todo lo que nos propongamos estará a nuestro alcance si trabajamos juntos, como hasta ahora. ¡Gracias a todos por hacerlo posible!

Alfonso Periañez Riesco

Presidente Club Voleibol Sant Pere i Sant Pau de Tarragona